El 18 de agosto tuvimos Maria y yo un evento de lo más emotivo en la localidad de origen de donde surgen los eventos de “Pedra de tartera”, Altron.
El evento fue en una era de hierba, un patio interior donde se bate o gira la hierba con unas grandes varas para provocar el secado rápido de la misma, eliminar bichitos y el rocío que pudra las briznas para luego poderla almacenar en el pajar.
También visitamos la casa que inspiró “Pedra de tartera” a través de los recuerdos de la autora de niña. Tengo varios fondos de pantalla de los escenarios reales de la novela gráfica. Nunca estuve dentro de la casa antes de dibujarla, la prudencia de la autora fue un impedimento y su privacidad es lo primero que yo siempre he respetado.
Me di cuenta yo y los habitantes de la casa que había algunas diferencias respecto a la novela. Como gran lectora que soy me vale más la versión de la escritora en este caso que la veracidad estricta en detalles que no son importantes. Reflexioné un rato al respecto y tal como vino lo dejé estar. Y me vino una frase que mi padre me decía muchas veces “No es importante”.
Entrada de la casa.
Vista desde la ventana interior.
Vista del paisaje que se ve desde la era y Sorre.
Llosat
Pajar, taller y cap de casa.
Establo, menjadores
Una escena de una boda.
Vestits festa major.
Caçador d´Isards

