Sagrada Familia, la façana del Naixement.
La Sagrada Familia es algo que a los que vivimos en Barcelona nos causa bastante estupor y rechazo por costumbre y diseño pictórico ecléctico. Gaudí dejó por escrito que las figuras fuesen modelos reales enyesados y agrandados en piedra precisamente para no romper con el estilo y que fuese todo homogéneo y realista. Subirachs no respetó a Gaudí haciendo lo que yo considero una aberración.
Durante varias semanas me centraré en la façana del Naixement. La fachada del nacimiento.
He tenido complicaciones para acercarme a las figuras y he usado prismáticos y una cámara de vídeo con la que me puedo acercar con facilidad. El problema que he tenido ha sido el calor y la aglomeración de gente.
Voy a cambiar mis dinámicas antes de que venga el calor insoportable y lo deje para septiembre. De momento mi cita será semanal y muy de mañana y así ver el milagro de Gaudí, ya que esta parte de la Sagrada Familia está pensada para que la luz del amanecer la bese.
La fachada del gozo por el nacimiento de Jesús
Dedicada a los primeros años de vida de Jesús de Nazaret. Es la única parte de la Sagrada Familia que Gaudí vió acabada. De lejos transmite un naturalismo casi geológico, por eso os aconsejo traer unos prismáticos para disfrutar mejor de todos los detalles.
Gaudí y sus escultores transmiten una ternura y un costumbrismo que ayuda a hacerse propios unos hechos que tradicionalmente se trataban con un respeto reverencial.
El portal de la Caridad está coronado por un gran ciprés, que representa el árbol de la vida y es símbolo de acogida y bienvenida. Está acabado con una cruz en forma de Tau en rojo que es la inicial en griego de la palabra Theos, Dios, y un aspa dorada que expresa el abrazo del Padre al Hijo, y encima reposa una paloma con las alas abiertas, símbolo del Espíritu Santo. La verdad que de lejos parece un árbol de Navidad con un lacito rojo en la cima y las palomas parecen estrellas.
En las ramas del ciprés descansan unas palomas blancas que encuentran cobijo en el árbol, como símbolo de los hombres y las mujeres salvados por la redención de Cristo y acogidos por el amor de Dios. Bajo el ciprés, y apoyadas en el tronco, hay dos escalas, la de la virtud y la de la santidad, que simbolizan las vías que deben seguir los humanos para acceder a la divinidad.
El ciprés es un árbol sagrado entre numerosos pueblos. Gracias a su longevidad, existen ejemplares de 1.000 años de edad, y es un árbol de hoja perenne, de la cuenca mediterránea, el abeto típico de Navidad es más norte europeo, así que tanto en la Sagrada Familia como en la Biblia el árbol de la vida es mediterráneo, un ciprés. El mismo que encontramos en cementerios para que nuestras oraciones lleguen al cielo.
El Ciprés simboliza la vida eterna por su resistente madera y sus hojas siempre verdes. En su follaje se resguardan a modo de símbolo de pureza, 21 Palomas que representan los fieles.
La fachada del Nacimiento explica el nacimiento de Jesús, es decir, la encarnación del Hijo de Dios, y expresa «la ilusión y el gozo de la vida». Por ello, Gaudí quería que toda la fachada fuese una exaltación de la creación divina, de todo ser vivo en la naturaleza.
Esta fachada es, un canto al gozo de la vida y al esplendor de la naturaleza. Por este motivo, está repleta de representaciones de animales (conchas, gallinas, diferentes pájaros, patos, águilas, etc.) y de elementos vegetales (rosas, almendros, cerezos, lirios, pasionarias, etc.), que celebran y alaban el nacimiento de Jesús. Para aportar el máximo realismo a las figuras de esta fachada, las esculturas se moldearon a partir de modelos reales, humanos y animales. Una vez realizado el modelo de yeso, Gaudí lo ubicaba en la fachada para comprobar su aspecto y, si el resultado le agradaba, se realizaba la reproducción en piedra.
Antes de dirigirme a la Sagrada Familia hice un estudio previo de una paloma blanca sobrevolando un ciprés. Es curioso que en el mismo parque había un gran ciprés y una paloma negra que no se inmutaba con la presencia de los turistas, cosa que yo sí.
Me encontré un banco al que le estaba regando un aspersor, hacía sol y no me importó mojarme un poco. Mientras dibujaba el ciprés, vi que había personas que visitaban las torres y recordé las dos ocasiones que yo también visité la Sagrada Familia, una de turista y otra en misa. Os diré que la Iglesia de la Sagrada Familia está diseñada para oficiar misa, es la única vez que no me aburrí, el juego de luces y sonidos era impagable.
Me entretuve bastante en hacer las ventanas de las torres que parecían oficinas de un banco y la utilidad que tenían, ya que de momento no se ha cumplido el deseo de Gaudí es que el sonido de 84 campanas se distribuyera hacia los fieles, sonido de arriba abajo. Muy triste el carillón que suena cada hora, de 9:00 a 21:00, metálico y una música lánguida y falta de vida. En los momentos que estoy leyendo o haciendo yoga en la terraza puedo escucharlos desde mi casa y también a las 21:30 el asombro de los turistas con el encendido de la estrella de María.
La cruz de Jesucristo que corona la torre más alta de la Sagrada Familia se inaugurará y encenderá el 10 de junio de 2026. Esta fecha coincide con la visita del Santo Padre, estaremos atentos desde la seguridad de nuestro balcón. A un kilómetro más o menos de la Sagrada Familia.

