Pedra de tartera medios
Ayer fue toda una experiencia, vinieron a mi estudio a grabar el proceso de la elaboración de un cómic y a llevarse material para las exposiciones que se harán en bibliotecas y librerías.
Se quedaron sorprendidas por el trabajo artesanal y el despliegue de libretas y bocetos, no entendían el paso a paso, porque pensaron que era algo más sencillo.
Bodegón de lo que fue la inspiración del cómic que he montado antes de recoger todo el estudio tras la entrevista.
Pude pintar a acuarela y hacer una ilustración que es la que si no hubiese todo un equipo delante de mi, es la que hubiésemos escogido como portada. Por suerte todas, la gran mayoría mujeres (¯︶¯), han participado en el resultado que veréis muy pronto, el día 3 de diciembre. Desde edición, hasta las maquetadoras, pasando por guión y dirección de arte.
Por supuesto que aquí en casa han ido cayendo críticas a poses o perspectivas a capa y espada por parte de mi familia y ellos y también mi hermana desde Alemania han ido opinando de manera constante.
También estuvo Maria Barbal y fue un poco extraño dibujar mientras ella hablaba de la experiencia de haber participado en la nueva versión ilustrada de “Pedra de tartera”.
Estando ahí delante y escuchando con los bocetos en la mano cual fue la escena que más le emocionó a Maria Barbal del cómic. Es curioso, porque es una escena del principio que nos hizo cambiar porque estaba colocada en un sitio que el texto no acompañaba o restaba protagonismo.
Yo me reí porque es una pose que recuerdo perfectamente que me costó encontrar una referencia en los bancos de imágenes habituales. Estaba en el pueblo y con la cama deshecha. Os la pondré en un futuro.
Les hice ir a la sala donde está expuesto el cristo románico que hizo mi padre en los 70 y que sale en “Pedra de tartera” y me grabaron contando la anécdota. He hecho varias referencias a mi padre y a mi suegro en el cómic, pero a mi suegro de manera poética a través de las aves que van apareciendo cada 10 páginas, al menos aparecen unas 12 veces.
Me puse uno de los collares que salen en una de las exposiciones de mi padre para que me acompañase en este periplo y que “heredé” de mi madre. Mamá tu no te lo ponías ya porque pesaba mucho, ji, ji.
Aquí me despido hasta dentro de muy poco, ya que tengo material nuevo, algo que quedó en el escritorio y me quedé con ganas de dibujar para el cómic.

