Arte sacro


Inmaculada Concepción

Al final esta Inmaculada en la novela gráfica ha salido en modo esbozo y de lejos, y no tuve la ocasión de dibujarla, hasta ahora que tuve la necesidad de hacer las felicitaciones de Navidad para las monjas Clarisas de Santo Domingo de Soria.

Pedra de tartera il.lustrada

 El año pasado las hizo mi hermana sola, ya que yo estaba tan imbuída en la elaboración del story de 120 páginas, el último año ha sido una carrera de fondo.

 Pero vamos a los detalles que he descubierto.

 Mientras estaba documentándome para la novela gráfica Pedra de tartera, di con esta Inmaculada de Murillo.

Bartolomé Esteban Murillo, nacido el 31 de diciembre de 1617 en Sevilla, fue uno de los pintores más importantes del Siglo de Oro español y uno de los principales representantes del barroco.

En sus pinturas religiosas, Murillo optaba por escenas cotidianas y humildes, llenas de calidez y ternura. En lugar de grandiosas representaciones llenas de pompa y ceremonia, prefería retratar a la Virgen María y a los santos en momentos de intimidad y cercanía.

En concreto esta Inmaculada del Escorial la he visto en varios contextos.

En la habitación infantil de la casa Gassia, del ecomuseu de Vall d`Àneu al que tuve la suerte de visitar y hacer fotografías años antes de ni siquiera saber que me iba a dedicar a la ilustración editorial.

En las escuelas monárquicas y franquistas encontramos a la Inmaculada Concepción de nuevo, como una presencia todopoderosa.

Primero y lo más evidente la protagonista de la novela Pedra de tartera se llama Concepción y lo más curioso es que la Virgen del Escorial es una niña de unos 13 años, o eso me parece a mi. También son 13 los años con los que empieza Maria Barbal a relatar la historia de su protagonista.

Luego en casa de mis tías hay una Inmaculada Concepción que rescató mi abuelo paterno de ser quemada de una iglesia en la guerra civil. Siempre la vi ahí pero nunca me planteé el porqué hasta que me puse a trabajar en este proyecto. Mi tía solo me dijo que era la virgen de papá. Tuve que descubrir más tarde a qué se refería la devoción de mi abuelo a la Inmaculada.

La Inmaculada Concepción como patrona de la infantería española:

Nos situamos en el 1585 La infantería española está desplegada por Europa en defensa de la fe católica ante las matanzas de los calvinistas. Los soldados defendían el monte de Empel en una pequeña isla holandesa. El sábado 7 de diciembre la situación era desesperada y el Maestre Bobadilla llamó a los capitanes y soldados exhortándoles “a rezar para que Dios los librase del espantoso peligro en que estaban”.

 Un soldado español haciendo un hoyo en el dique para guardarse debajo cerca de la iglesia de Empel, apareció una imagen de la Inmaculada Concepción pintada en una tabla, tan vivos y limpios los colores y matices como si se hubiera acabado de hacer.

Por la noche ocurre algo que no era normal en esa época del año; una gran tormenta de frío congela la superficie de las aguas, aprovechando los infantes para salir de su asedio caminando sobre el hielo sorprendiendo y derrotando, no sin grandes sufrimientos, a la escuadra holandesa.

Todos atribuyen a la protección de la Inmaculada su salvación y victoria y allí mismo la proclaman Patrona de los Tercios de Flandes. 

Este es el detalle por el que el ejército y la monarquía tenían devoción a la Purísima y el porqué aparece en las escuelas y lugares oficiales.

La creencia de que la mujer elegida por Dios para ser la Madre de su hijo “debió ser una criatura excepcional, limpia de toda mancha tanto en la concepción como en el parto.

 La Virgen de pie, con el cabello suelto y las manos unidas en actitud de orar, está rodeada de los símbolos de las prefiguraciones del Antiguo Testamento. La pureza del alma de María es evocada en los símbolos del Cantar de los Cantares; el sol, la luna, , la rosa sin espinas, la rosa, el lirio, la rama de olivo, entre otros elementos, pero nos centramos en la iconografía de la Virgen de la Inmaculada del Escorial.

A mi esta manera de representar a la Virgen me recuerda terriblemente al nacimiento de Venus de Sandro Botticelli 1482-1485 y me explico.

Botticelli recibió de Lorenzo Pierfrancesco de Médicis el encargo de representar la historia del nacimiento de esta diosa pagana, deidad que encuentra sus equivalentes en la diosa egipcia Isis o Iemanjá en Umbanda, entre otras.

La pose y el pelo al viento es en lo que se asemejan ambas estampas y sobre todo la inclinación y la forma del cuello.

La posición de las manos es similar, en la Venus de Botticelli se apoya la mano indicando el corazón, y la Virgen de Murillo tiene las manos en oración a la altura del pecho izquierdo.

Las plantas que aparecen en la obra de Murillo, las rosas, el olivo, la palma y los lírios tienen su simbología bastante similar tanto en la tradición católica como en la greco romana de la que bebe el cristianismo. Nada nuevo, pero que a mi me resulta tremendamente interesante y me suelo perder buscando información al respecto, pero os voy a ahorrar este sufrimiento.

Me ha gustado tanto hacer esta recreación que estoy pendiente de hacer otras más, para poder aprender de otros artistas litúrgicos y a la vez encontrar consuelo espiritual.

Anterior
Anterior

Novela gráfica, bande dessinée, comic book

Siguiente
Siguiente

Novela épica