📚 Lectura sedante 📚

📚 Después de un aluvión emocional me he dado cuenta que lo que me hace feliz no son las redes sociales, leer es un cobijo seguro y una actividad gratificante en la que pongo imágenes de las palabras que voy leyendo.

 Mi perfil lector en Instagram en donde voy anotando reseñas y poder tener un registro.

Os dejo un apunte de la entrevista a Roger Chartier El libro a través de la historia

Por otro lado, es importante destacar que la capacidad del lector depende siempre de su construcción sociocultural. El famoso ensayo de Michel de Certeau en el que identifica la lectura como una forma de «caza furtiva» muestra que el texto-libro o el libro-texto nunca se impone totalmente en la mente del lector, porque este sostiene siempre un espacio de invención, de apropiación y de creación. La lectura no es un mero consumo, es una actividad creadora y creativa.
— Roger Chartier
Lee de lo que te gusta hasta que te encante leer
— Jorge Luis Borges

En esta entrada me voy a explayar y a abrirme en canal para contaros mi experiencia.

 Estos dos años atrás no he podido leer por ocio, he estado leyendo documentación para la novela gráfica Pedra de tartera

Estaba cansada de leer blogs y libros con documentación indispensable para dibujar entornos coherentes y por suerte o por desgracia la guerra civil española ha cobrado un gran interés dentro de mis lecturas.

 A nivel emocional han pasado muchas cosas en estos dos años y gracias al trabajo no he podido entretenerme en ellas. Así que la lectura de novelas ha sido el analgésico perfecto para pasar los duelos tras la novela gráfica. En noviembre de 2025 recuerdo leer el libro de mi abuelo paterno de Gustavo Adolfo Bécquer y a Lucy Maud Montgomery, llorando a intervalos y olvidándome por un momento de mis propias desgracias.

 ¿El tiempo para leer? ⏰ Lo saco de lo que le resto a las redes sociales. 

 Ahora tengo una nueva red social que son las cartas analógicas, las decoro, las medito y las uso como impulso creativo para explorar otras maneras de hacer fuera del entorno novela gráfica, el cómodo el que me sale bien.

Por lo que os he comentado en mi familia el cáncer lo inunda todo y como acompañante oncológica estoy yendo a las sesiones de arte terapia de la terapeuta Sally en el espacio Kalida de Sant Pau. Allí comparto dolores compartidos, lágrimas y pequeñas dosis de ilusión con otras personas afectadas por esta enfermedad. Es un lugar en el que no alardeo de mis dotes pictóricas limitadas y trabajo con el no juicio.

¿Y qué tiene que ver este espacio con el tiempo para leer? Pues es eso otra red social en la que estoy implicada que me chupa tiempo y atención, no solo en las dos horas de sesión, sino durante los 15 días siguientes, ya que las historias del grupo cambiante que somos me acompañan en mi día a día.

Cuando me acerco a Instagram a ver qué comentario me han dejado nuevo o para subir alguna publicación, nada de lo que veo en redes llama mi atención, más que el drama que viven las familias que convivimos con el cáncer a diario.

Prefiero coger un libro si necesito distracción y no pensar en mis problemas y fijarme en los otros o reírme a carcajada limpia con la novela actual que estoy leyendo ahora, Todas las criaturas grandes y pequeñas de James Herriot.

Mi otra red social son las llamadas en bucle a mi familia, hace mucho que prioricé las personas por los nuevos conocidos.

El trabajo, las cartas, las llamadas de teléfono, y mi propio hogar me chupan cantidades ingentes de tiempo. Este es el tiempo que tenemos todos para trabajar y atender a nuestra familia ¿12 horas? ¿Dormimos 8? ¿Nos quedan 4 horas de ocio?

Esas supuestas 4 horas libres tal vez sean ratos cortos, media hora por aquí, 15 minutos por allá, una hora seguida antes de dormir…etc. Esos ratos muertos los podemos aprovechar para hobbies como tejer, leer o dibujar en vez de trastear en el móvil.

No depende del libro que escojamos, que nos resulte más o menos interesante, depende de la rutina.

A la gente le viene muy bien para comprometerse apuntarse a clubs de lectura, pero a mi no me hacen falta para motivarme u obligarme a leer por un compromiso común. Primero, porque soy una persona peculiar y me gusta escoger mis lecturas según mi estado de ánimo. Me gusta leer una obra que he escogido yo, no que me sugiere el algoritmo, las novedades o los autores de moda.

Los clubs de lectura tienen el peligro que te condicionan, si a ti te ha gustado un libro te molestará que lo critiquen e incluso puede ser que cambie tu percepción inicial por la presión del grupo. Te obligas a acabar libros… etc. y en algunos casos se llega a las manos, eso es lo que me explican alumnas mías que asisten a clubs de lectura y algunas han desistido con el roce de las lecturas programadas.

¿Dónde consigo los libros?

Libros gratis:

Tengo dos amplias librerías familiares, con un surtido bastante variado y clásicos con ediciones bellísimas.

Bibliotecas públicas, recurro a ellas cuando necesito leer un libro y no quiero pagar por él ni almacenarlo en casa. Lo suelo usar con libros caros, novelas gráficas, y ediciones que ya no se editan y son difíciles de encontrar.

Curiosamente hay varios sitios donde encontrar libros gratis o de intercambio, en el Pallars hay varios tenderetes en donde la gente deja libros para ser consumidos, en algunos parques de Barcelona y hasta hace poco en Soria también vi en la Dehesa, pero los han quitado para nuestro disgusto. Cuando voy a reciclar aceite, aparatos electrónicos y ropa hay un carrito con libros y a veces encuentro joyas.

¿Qué libros compro?

Principalmente colecciones de autores que me gustan tanto como para pagar hasta 40 euros por libros suyos, como los de la historiadora Mary Beard o el novelista George R. R. Martin o Tolkien.

También compro libros de ensayo densos de historia que quiero revisar de manera continua y necesito atajos con etiquetas y frases destacadas en lápiz para acordarme de lo que ya vi interesante y no tener que volver a leer el libro nuevamente.

Suelo hacer mis pedidos a mi librería de confianza y tengo paciencia para que me los traigan. No compro novedades, ya que me da la impresión que pertenezco a un rebaño y que a todos nos dan el mismo pienso.

Soy asidua a las tiendas de segunda mano a las que recurro para dejar los libros que ya no leo y adquirir nuevas propuestas. Tengo 4 tiendas cerca de casa y a veces me he encontrado auténticas maravillas a muy bajo precio de 2 a 5 euros por libro.

Lo que si que tengo claro, es que si un libro no me parece destacable desparece de casa de manera inmediata, queremos dejar a nuestros hijos una buena librería de álbumes que han sido importantes para nosotros.

RUTINAS PARA NO DISTRAERSE

Estamos sobre estimulados y os hablo de mi.

Me levantaba de la cama y antes de hacer el café me ponía a mirar Instagram y wast up, había una peculiaridad… Que nada de lo que veía me interesaba, tampoco podía contestar a algunas personas, ya que era de madrugada. Si veía algo interesante lo subía a histories y a las 11 de la mañana los acababa borrando, ya que lo que era interesante a las 5 a las 11 parecía una idiotez.

Tampoco me gusta publicar que estaba despierta, así que me estaba boicoteando.

Después de comer me pasaba algo similar, revisar Instagram y enfadarme con artistas sin familia que estaban produciendo grandes obras a unas velocidades ingentes. Frustración que llegaba a durar al menos una hora.

Los viajes en metro, esperas eternas en las colas de los comercios y paradas en extraescolares de los niños… Otra hora desperdiciada.

Yo a la cama nunca me llevo el móvil pero si que lo consultaba después de cenar…

 ¿En qué momento podía meter yo un libro o una labor de ganchillo?

Actualmente leo al menos 3 horas al día divididas en tres sesiones de una hora cada una. Y la solución es RUTINA.

Suelo compaginar dos lecturas, ensayo y novela.

Por la noche en la cama leo novela al menos media hora porque no aguanto mucho más, la comodidad hace que no retenga más de un capítulo y apago la luz.

Cansada de no poder leer lo suficiente en la cama, cambié la rutina de después de cenar, consultar el móvil por un rato de lectura en la terraza.

Al levantarme de la cama y hacerme el café cojo la novela que dejé la noche anterior y después de comer me dirijo a la terraza para desconectar leyendo ensayo.

Soy una lectora lenta disfruto del momento, busco las palabras que no entiendo, vuelvo para atrás si hay algún capítulo o frase que no he entendido, tomo notas de los personajes si son sagas grandes, etc… No tengo ningún tipo de reto o pauta, como en arte terapia, cero presión y juicio cero.

Me he marcado una serie de estructura tras algunos meses dando palos de ciego.

1. Me he dado cuenta que tengo ganas de leer un clásico bien estructurado, ganas de rescatar un saber universal y ganas de conectar con mi yo anterior a la maternidad y la adultez. 

       📖 ♻️Una re lectura al trimestre ♻️📖

Por ejemplo La metamorfosis de Franz Kafka, fue un libro que leí en las navidades de 1999 al 2000 en Alemania. Era un libro de lectura obligatoria de las clases de literatura eslava de mis clases en la universidad de filología eslava. Recuerdo que me marcó y ahora me gustaría que lo leyera mi hijo mayor, pero me gustaría hacer una lectura previa.

Henry David Thoreau es un autor que no me canso de revisar, El Gran invierno es de mis preferidos. Fue tutor de Louisa May Alcott, autora de Mujercitas una de las novelas que tengo pendiente leer.

2. Esta nueva necesidad de leer novelas como agente sedante, para no pensar, para conciliar el sueño, para no dar pie a  sentimientos rumiantes o refrescar recuerdos amargos, me ha dejado anulada a lo que realmente me gusta de la lectura, el aprendizaje. 

       📖🧬Un libro de ensayo al mes 🧬📖

3. Las escritoras femeninas son mis grandes olvidadas y últimamente me he hecho acopio de volúmenes en femenino para ampliar mi librería. 

       📖🌸Al menos una autora femenina al mes 🌸📖

Este año he descubierto a Jane Austen, me estrené con Emma que fue un regalo de mi suegra y corrí a las librerías de segunda mano para hacerme con toda la colección y tuve muchísima suerte.

4. Disfruto muchísimo de las lecturas de novela juvenil y conecto con una parte de mi infancia.

   📖🎏Al menos una obra juvenil al trimestre 🎏📖

Aquí la mayoría son relecturas, pero no me cansaría de releer a Tolkien y a Tove Jansson, e ir compaginando entre uno y otra. Maravillosos.

5.Los viajes es algo que echo de menos al menos este año que no nos toca viajar, me gustan muchísimo los libros de viajes  y es una manera de pasear sin billete por diferentes países conocidos o ya desaparecidos.

       📖🏺Al menos una biografía o un libro de viajes, que hable de un país o una cultura vigente o antigua, como la azteca o la romana, al trimestre 🏺📖

Aquí podría meter a Mary Beard otra vez, pero os voy a dar un dato del último libro que he leído impulsada por nuestras vacaciones a Escandinavia del año pasado.

En busca del vikingo negro de Bergsveinn Birgisson.

Realmente alucinante y disfruté muchísimo ya que yo misma hacía enlaces mentales con el Cantar de los Nibelungos, la obra más leída de mi librería.

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Estoy pero no estoy 🦋 🌼